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martes, 30 de agosto de 2022

Future Past

Decía Lawrence Durrell que "Solo en los silencios del artista se puede ordenar, reelaborar y hacer que la realidad muestre su lado significativo. Esta forma de dar sentido a la realidad reordenándola puede transformarse fácilmente en una obra de arte." No hay duda de que el tiempo impone su propia flecha, inexorable e inmisericorde, avanzando siempre en una sola dirección por lo que respecta a la "vida real" en el sentido puramente cronológico. Esa flecha siempre hacia adelante es la que impone la dirección de la primera parte de la noción de Bertha Mook de que la vida se vive mientras se narra [y se narra mientras se vive], y Kierkegard nos recuerda que se vive hacia adelante, [pero se entiende hacia atrás].

Efectivamente, vivimos hacia adelante, inevitablemente empujados o arrastrados por la flecha del tiempo, e incluso la sensación subjetiva de que el tiempo se detiene en momentos de extremo sufrimiento (o de extremo deleite) no deja de ser eso, subjetiva, porque mientras suceden momentos así el reloj corre igualmente, lo que conlleva a veces la desagradable sorpresa de que si bien nuestro tiempo personal estaba detenido, el del mundo seguía avanzando sin nosotros... sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando decía el tango.

Y sin embargo en esos silencios del artista en el sentido durrelliano,  en esos momentos de narrar lo vivido, de entender, de ser en lugar de hacer como los llama Kabat-Zinn, la construcción de significado se libera de constricciones físicas cronológicas y se nos hace infinitamente posible gracias al efecto de nuestra capacidad reflexiva y a la memoria autobiográfica propia de nuestra especie. Podemos esparcir nuestros acontecimientos vitales sobre una superficie atemporal, a modo de multiverso existencial, y jugar a reordenarlos para ver, de nuevo en sentido durrelliano, qué lado significativo muestran. Y digo podemos muy consciente como terapeuta de que a veces nuestras propias restricciones sistémicas inter e intrapersonales son tan o más impositivas que la propia flecha del tiempo. De que a veces no es que no sea posible reconstruir nuestra narrativa, sino que no nos es posible a nosotros aquí y ahora. De que por un terror atávico al vacío existencial momentáneo previo a dar nuestro particular salto de la fe narrativo acabamos en el dilema que identificaba Faulkner cuando decía que entre la pena y la nada me quedo con la pena.

Pero aquellos intrépidos navegantes del multiverso narrativo que no nos conformemos con la pena, al quedar liberados de la tiranía de la flecha del tiempo podemos experimentar con posibilidades potencialmente infinitas que normalmente no nos permitimos... ¿qué sentido tendría reescribir mi vida como si el pasado fuese imprescindible para el presente, como si todo lo que he vivido fuese necesario para llegar a hoy? O por ejemplo ¿si hablase ahora con mi yo adolescente qué le diría para que tenga sentido lo que va a vivir pero a la vez no se lo impida por el hecho de saber demasiado antes de tiempo? (el clásico dilema del viaje en el tiempo que apasionaba entre otros a Asimov y que ha dado lugar a todo un género literario y cinematográfico en sí mismo a la vez que a una pléyade de producciones científicas... solo que en este caso en un plano psicológico y cien por cien personal).

Por extensión... puedo escribir una carta del yo/autor desde el futuro dirigida a un yo/personaje de cualquier punto del pasado pero focalizada en cómo cada punto de giro del pasado llevaba a ese futuro presente. Escrita desde una posición de autor omnisciente que conecta los puntos del pasado para entender el presente (futuro). La vida se vive desde el presente hacia el futuro pero se entiende desde el presente hacia el pasado. Podemos mover la ubicación temporal de ese presente convirtiéndolo en un futuro presente que reflexiona sobre el futuro pasado. 

Más ejemplos...

¿Cuál es la verdad más dura que he aprendido?

¿Qué es lo más valioso que he aprendido de esta vida?

Si tuviera otras tres vidas por vivir, ¿qué haría en cada una de ellas?

¿Qué sería diferente ahora si hubiera hecho una elección diferente?

¿Cuáles son las cosas que me mantienen en marcha?

¿Qué tipo de persona quiero ser?

¿Qué línea de trabajo planeo seguir en el futuro?

¿Dónde quiero estar dentro de 5, 10 o 15 años?

¿Cómo puedo mejorar mi vida.

Si descubriese que voy a morir mañana, ¿cuáles serían las tres cosas de las que más me arrepentiría?

Asumiendo que mi vida es una historia y yo soy el autor, ¿cómo es mi final feliz?

Elegir eventos del pasado que han quedado suspendidos, no construidos, no narrados, y entramarlos entre sí ¿a qué historia de mí mismo en el pasado da lugar? ¿a qué futuro alternativo? ¿quién pasa a formar parte de él, o quién deja precisamente de serlo?

Una línea narrativa dominante de un self único puede explicar algunas experiencias, pero para explicarlas todas se necesitaría una narreativa múltiple narrada por un self polifónico.

Las preguntas creativas que puden dar lugar a respuestas que te cambien la vida se tornan literalmente incontables una vez liberados de la tiranía del tiempo... Oh time thou art a heartless bitch, parafraseando a Sheldon Cooper cuando se refiere a la gravedad y su molesta tendencia a hacer que se nos caigan las cosas. El tiempo no hace necesaria o literalmente caer cosas de nuestras manos, pero sí a veces hace que se volatilicen, que decaigan, por ejemplo, esperanzas e ilusiones.

Esparcir eventos en un espacio atemporal, multidimensional... hacer emerger diferentes historias con cada nueva elección de eventos a entramar... jugar con la enorme libertad que nos abre el no ser empujados o arrastrados por la inmisericorde flecha del tiempo (oh time, thou heartless bitch)... al final tiene todo ello mucho que ver con lo que sucede en terapia cuando esta va más allá de la simple búsqueda de soluciones a problemas, cuando se convierte en lo que Kelly llamaba una aventura ontológica.

¡Adelante!, pues; o, más bien, ¡adelante, atrás, hacia arriba, abajo, hacia los lados, saltando alegremente entre dimensiones cuánticas de espacios en un multiverso existencial y narrativo mientras re-editamos continuamente nuestra particular Guia del Autoestopista Galáctico...! Total... el Pirata de Espronceda ya decía que y si caigo... ¿qué es la vida? Por perdida ya la dí cuando el yugo del esclavo como un bravo sacudí. Liberemos nuestra capacidad de re-narrarnos y re-vivirnos siempre que queramos--sin exagerar y perder la vida en el intento, claro está. Corren tiempos tan complicados y constreñidos que nos va a hacer falta no solo como individuos sino como colectivo de pasajeros de un planeta a la deriva que más nos vale cuidar y convertir en un lugar mejor del que nos fue dado, al menos mientras estemos a tiempo--y ese tiempo sí que avanza inexorable.

¡Feliz vuelta al cole a tod@s!

So don't you cry

For what will never last

Each moment created in time

It's all a future past

That we are living now

--Duran Duran (Future Past)


domingo, 26 de agosto de 2012

Después de un tiempo...

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma, en lugar
de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges

24 de Agosto de 2012, 113 aniversario del nacimiento de un maestro del lenguaje.



domingo, 30 de octubre de 2011

Cuando el camino es largo y tortuoso


Siempre me ha conmovido esta poesía escrita por George Kelly. Hoy tiene un sentido muy especial para mi. Quería compartirla por si a alguien más le ayuda a seguir adelante cuando el camino se vuelve largo y tortuoso.

Once this I knew and had forgot.
The men who lived to live, whose names are lost among discarded years,
No pedant questions posed. Their words stood not for things apart
But only served to draw them close to what was theirs.
Self was for them a woman’s voice, a tiny hand, a storm, a tear,
A sorrow etched in love. They left no legacy of art,
Yet overhead we hear their children climbing up the stairs.
To whom but them has what is real approached so near?
This is no alien world; its keys are in my heart.
I touch, I try, I scan, I feel, and stumble up my stairs.

George A. Kelly

Una vez lo supe y lo había olvidado.
Los hombres que vivieron entregados a la vida, cuyos nombres se han perdido en la memoria de los años,
No se hicieron preguntas grandilocuentes. Sus palabras no se referían a un mundo aparte
Sino que los acercaban más a lo que era suyo.
Lo que les hacía ser ellos era una voz de mujer, una mano de niña, una tormenta, una lágrima,
Un suspiro incubado en amor. No dejaron legados de arte,
Pero si escuchamos bien aún se oye a sus hijos subir las escaleras.
¿Quiénes sino ellos se han acercado tanto a lo que es real?
No es este un mundo ajeno; sus llaves están en mi corazón.
Toco, tanteo, oteo, palpo y subo a tientas mis escalones.

George A. Kelly

NOTA MENTAL: Dejad una luz encendida para mostrarles a quienes queréis el camino a casa... o mejor, sed la luz.