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lunes, 2 de junio de 2014

¿Cómo funciona la psicoterapia?

Bruce E. Wampold, Ph.D., es Catedrático de Psicología y Profesor de Psiquiatría Clínica en la Universidad de Wisconsin-Madison. El Dr. Wampold es un investigador y teórico de primer orden que aporta el rigor de su formación en matemáticas y ciencias a la comprensión del resultado y proceso psicoterapéutico. Ha publicado más de un centenar de artículos científicos y es autor de la aclamada monografía “The Great Psychotherapy Debate”, que es una síntesis de la investigación empírica en psicoterapia utilizando métodos sofisticados y situada en un contexto histórico y antropológico. La APA entrevistó al Dr. Wampold acerca de cómo funciona la psicoterapia y lo que la investigación nos dice sobre de los diferentes tipos de tratamiento, incluyendo los fármacos.

Pregunta: ¿Cómo ayuda la psicoterapia a las personas exactamente?

Respuesta: Los pacientes suelen acudir a psicoterapia desmoralizados por explicaciones para sus dificultades que les dejan con la sensación de que su sufrimiento continuará indefinidamente. Los tratamientos psicoterapéuticos les proporcionan una explicación adaptativa para su sufrimiento--es decir, los pacientes entienden que pueden hacer algo para mejorar su situación. Esto les lleva a emprender acciones saludables; la psicoterapia les hace mejorar algunos aspectos de sus vidas, ya sea planteándose pensamientos más positivos, mejorando sus relaciones, expresando más adecuadamente sus emociones o mediante otros cambios positivos. El aspecto crítico no es qué tratamiento reciba una persona, sino más bien que el paciente sienta que ese tratamiento en particular es eficaz y que trabaje en colaboración con el terapeuta.

P: Usted ha estudiado en profundidad los datos de la investigación en psicoterapia.  ¿Ha conseguido entender mejor qué hace que la terapia funcione y qué podría hacer que un tipo de psicoterapia fuese más eficaz que otro?

R: La evidencia empírica en general, y también la que procede de mi propia investigación, indica que las diferencias entre los tratamientos en términos de beneficios para los pacientes son pequeñas, si no insignificantes. Esta observación se aplica a tratamientos diseñados para ser terapéuticos, aplicados por terapeutas competentes, con un fundamento psicológico convincente y compuestos por acciones terapéuticas que llevan a cambios saludables y útiles en la vida del paciente. Cuando estos tratamientos se comparan entre sí en ensayos clínicos el resultado típico es que son mejores que el no-tratamiento o que el placebo psicológico (que por lo general consiste en sesiones con un terapeuta que responde empáticamente pero no aplica activamente un tratamiento), pero que las diferencias entre ellos son pocas si es que las hay.

Sin embargo, las psicoterapias eficaces tienen elementos comunes. Por ejemplo, hay cientos de estudios que demuestran que una relación de colaboración y con un propósito claro entre terapeuta y paciente--lo que llamamos la alianza terapéutica--está relacionada positivamente con la mejoría. Esta relación se mantiene para todos los tipos de terapia. La alianza terapéutica es fundamental incluso en tratamientos farmacológicos para los trastornos mentales. El aspecto más importante de la terapia eficaz es que paciente y terapeuta trabajen juntos para ayudar al paciente a alcanzar sus metas en la terapia.

P: Algunos terapeutas consiguen consistentemente mejores resultados que otros, independientemente del tratamiento y las características del paciente. ¿Puede explicar por qué es así?

R: Los terapeutas más eficaces conocen la investigación y tienen un rango dinámico de opciones de tratamiento. La investigación indica que los terapeutas eficaces forman una fuerte alianza terapéutica con una amplia gama de pacientes. Son capaces de formar un vínculo con sus pacientes independientemente de las características de estos, y llevan al paciente a aceptar el tratamiento y a trabajar en colaboración con el terapeuta. Los terapeutas eficaces tienen una habilidad especial para percibir, comprender y comunicar mensajes emocionales y sociales a sus pacientes. También parece que siguen de cerca la evolución del paciente, ya sea informalmente o mediante el uso de medidas de resultado, y que están dispuestos a abordar los problemas que impiden el progreso terapéutico, incluyendo la relación entre terapeuta y paciente.

P: Los ensayos clínicos han demostrado que, para la depresión y la ansiedad, la psicoterapia es tan eficaz como los fármacos--y sin sus efectos secundarios adversos, tales como aumento de peso, problemas de sueño y pérdida de la libido. Entonces ¿por qué a tantas personas aún se les prescriben medicamentos en primera instancia y psicoterapia en el mejor de los casos en segunda?

R: De hecho, es preocupante saber que a pesar de la eficacia y seguridad de la psicoterapia un número cada vez mayor de pacientes están siendo tratados sólo con fármacos. La explicación de este fenómeno es compleja y está intrincadamente entretejida en el sistema de salud en Estados Unidos. En primer lugar, la industria farmacéutica gasta una enorme cantidad de dinero en publicidad de medicamentos psiquiátricos dirigida a los médicos y al público, lo que resulta en una percepción de que los trastornos mentales se deben a "desequilibrios químicos en el cerebro" que pueden ser remediados fácilmente con medicamentos. En segundo lugar, un número creciente de trastornos mentales están siendo tratados en centros de atención primaria y los médicos de atención primaria no están formados en psicoterapia y no conocen las terapias eficaces, pero sí están capacitados para prescribir medicamentos. En tercer lugar, los medicamentos psicotrópicos sugieren que el problema es biológico, lo que libera a los pacientes de la responsabilidad de sus acciones. Es más sencillo tomar una pastilla y seguir con la misma vida que aceptar que el cambio implica un esfuerzo intencional y con propósito.

Las organizaciones profesionales y los terapeutas tenemos que dar a conocer la psicoterapia como una práctica eficaz. Hasta ahora nos hemos basado en gran medida en la difusión informal--los pacientes que han mejorado gracias a la psicoterapia son nuestra mejor publicidad. Pero tiene que ser más deliberada, y un buen lugar para comenzar es en la formación de los médicos, que necesitan comprender la importancia de la salud mental y de la psicoterapia.

P: ¿Cómo determina usted como psicoterapeuta cuándo los fármacos son el curso de acción correcto para un paciente determinado? ¿Y cuál es la influencia del terapeuta al tratar a un paciente que también está tomando medicación?

R: Los servicios de salud son siempre más eficaces cuando se coordina la atención. La colaboración entre terapeutas, médicos de atención primaria y psiquiatras no es la excepción. Por supuesto, la consulta psiquiátrica eficaz requiere que el terapeuta esté bien informado sobre el trastorno y su tratamiento. Hay casos en los que la medicación es un complemento adecuado a la psicoterapia--por ejemplo, en el tratamiento de la depresión grave y persistente, el trastorno bipolar y algunos trastornos de ansiedad. Hay evidencia de que los psicoterapeutas eficaces son a menudo los mejores jueces de cuándo sus pacientes se pueden beneficiar de un programa de tratamiento farmacológico y de que pueden trabajar en colaboración con el paciente para obtener la mejor respuesta a la medicación.

En su mayoría, los psiquiatras y médicos de atención primaria no están capacitados para llevar a cabo psicoterapia, y esta no encaja bien en las prácticas médicas habituales. Sin embargo, hay muchos médicos que trabajan en colaboración con psicólogos para que los pacientes pueden hacer uso de tratamientos psicológicos eficaces. Con frecuencia los médicos están dispuestos a hacer tales derivaciones o a alentar a los pacientes a buscar ayuda psicológica si se lo piden. Los pacientes de los médicos de atención primaria que no son conscientes de la eficacia de la psicoterapia también pueden buscar derivaciones de amigos que se han beneficiado de la psicoterapia o de otras fuentes, como los colegios de psicólogos. En cualquier caso, desde mi punto de vista, las intervenciones psicológicas deben ser la primera línea de tratamiento y los medicamentos deberían ser utilizados sólo cuando la respuesta a las intervenciones psicoterapéuticas no son suficientes. Hay demasiadas personas que están tomando fármacos a pesar de que hay tratamientos psicológicos que podrían ser eficaces para su caso.

P: ¿Si yo fuera un cliente que va a terapia por primera vez, ¿cómo podría saber si alguien es un profesional eficaz y está ofreciendo el tratamiento adecuado? ¿Cuánto tiempo debería esperar que durase la terapia para un problema determinado?

R: Ante todo el paciente debe asegurarse de que el psicólogo que está considerando tiene todas las acreditaciones y títulos que debe tener. Idealmente, el paciente debería tener pruebas de que el terapeuta es eficaz—por ejemplo, ¿ha ayudado a otros pacientes en el pasado? Debido a que estas pruebas no suelen estar disponibles, los consumidores a menudo se basan en el testimonio de amigos a los que les ha ido bien el tratamiento. Después de que empiece la terapia el mejor indicio es la experiencia del paciente: ¿el terapeuta me entiende?, ¿el plan de tratamiento tiene sentido para mí?, ¿creo que el terapeuta me va a ayudar? Y lo más importante--¿estoy mejorando? Los pacientes suelen experimentar una respuesta positiva a la psicoterapia con bastante rapidez. Si un paciente no está haciendo progresos notables en varias sesiones debería comentar esto con el terapeuta (el terapeuta, a su vez, debería iniciar esta conversación con el paciente si no logra un progreso adecuado). Juntos, paciente y terapeuta determinan cuándo debe terminar el tratamiento y en general esto ocurre con relativa rapidez. Por supuesto algunos problemas requieren un tratamiento más prolongado.

La duración del tratamiento depende de los problemas o el trastorno, las metas del paciente, su historia clínica y características, los acontecimientos que ocurren fuera de la terapia (por ejemplo, un divorcio, un cambio en su situación laboral) y el propio progreso terapéutico. La evidencia indica que lo habitual es que la terapia termine cuando el paciente está funcionando de forma adecuada. Lo más común es que la psicoterapia dure entre seis y 12 sesiones, si bien los problemas complejos requieren un tratamiento más prolongado.

La American Psychological Association, en Washington, DC, es la principal organización científica y profesional que representa la psicología en los Estados Unidos y la mayor asociación de psicólogos del mundo. Cuenta con más de 150.000 investigadores, educadores, clínicos, consultores y estudiantes como miembros. A través de sus divisiones (en 54 ámbitos de la psicología) y sus afiliaciones con 60 asociaciones estatales, territoriales y provinciales estadounidenses y canadienses, la APA trabaja para el avance de la psicología como ciencia, profesión y medio para promover el bienestar humano.


This material originally appeared in English [http://www.apa.org/news/press/releases/2009/12/wampold.aspx]. Copyright 2009 by the American Psychological Association. Translated and reproduced with permission. The American Psychological Association is not responsible for the accuracy of this translation. This translation cannot be reproduced or distributed further without prior written permission from the APA.

lunes, 4 de julio de 2011

Investigación y práctica (y 3)--Futuro: Integración es la palabra.


Y no es que lo diga yo… sino que así lo afirma Charles J. Gelso en el artículo en que identifica las seis tendencias que han ido emergiendo en la psicoterapia contemporánea en la última década. Lo cierto es que tratándose de quien ha dirigido Psychotherapy (la revista oficial de psicoterapia de la APA) en los últimos siete años está claro que su opinión está más que bien informada.

Estas son esas tendencias:

(a) La creciente integración de técnicas y relación terapéutica. Con ello Gelso se refiere a la progresiva confluencia de lo que hasta hace poco aún eran dos movimientos en conflicto. Por una parte el movimiento de los Tratamientos Empíricamente Validados con su insistencia en tratamientos manualizados y aplicados rígidamente a pacientes estrictamente diagnosticados y distribuidos en grupos homogéneos--movimiento normalmente asociado a la terapia cognitivo-conductual. Por otra el de los que reivindican la importancia sobradamente demostrada de la Alianza Terapéutica y de los factores del cliente. Este segundo grupo ha sido tradicionalmente más próximo a asociaciones como SEPI y SPR, y ha estado compuesto por terapeutas de tradiciones mucho más humanistas, narrativas, dinámicas y constructivistas. La historia de los encuentros y desencuentros entre ambos se solapa con la de la propia psicoterapia, pero el hecho es que las directrices de la APA al respecto parecen esperanzadoras.

(b) El foco cada vez mayor en la integración teórica. La emergencia y consolidación del movimiento integrador en psicoterapia es un hecho. Los distintos factores que ya hemos comentado en otros trabajos han ido confluyendo en propuestas de integración que gozan hoy día a la vez de credibilidad académica y de interés y relevancia clínica.

(c) Los esfuerzos crecientes por integrar investigación y práctica. A pesar de las dificultades de muchos clínicos para incorporar a su práctica de forma sistemática los resultados de estudios de investigación en psicoterapia, ha habido esfuerzos recientes para aproximar ambas comunidades. Monográficos de revistas de investigación dedicados a cómo incrementar su relevancia para la práctica, artículos sobre investigación en revistas tradicionalmente más aplicadas, e incluso el último congreso internacional de SEPI hace sólo unos meses dedicado monográficamente a la integración de investigación y práctica clínica.

(d) El incremento de revisiones más integradoras y específicas. Concretamente, los trabajos de Norcross y de la Task Force on Evidence-Based Therapy Relationships representan un esfuerzo destacadísimo en esta línea y deberían ser una guía de lectura obligada para una práctica clínica realmente basada en la evidencia.

(e) La integración de los avances de la biología y las neurociencias. En los últimos años hemos sido testigos de cómo se aproximaban neurociencias y psicoterapia. Lo que hace sólo unas décadas era una relación más bien problemática debida a la asunción de lo que se llegó a denominar "fatalismo neuronal", ha dejado paso a la exploración de formas de fertilización mutuas inspiradas en planteamientos como la neurobiología interpersonal o el constructivismo neuronal. Algunos de nuestros trabajos han ido también en esa línea al plantear las posibles bases neurobiológicas de los abordajes narrativos.

(f) La integración de la diversidad y la multiculturalidad en psicoterapia. Afirmar que vivimos en un mundo plural es una obviedad desde hace muchas décadas (o más bien siglos). El acceso creciente de discursos y tradiciones diversas a todas las esferas de la vida social y, por supuesto, de la psicoterapia, también ha comportado la necesidad de reconsiderar algunos planteamientos excesivamente etnocéntricos de las psicoterapias más clásicas. Los trabajos sobre postmodernidad y psicoterapia han sido desde hace años precursores de esta necesidad.

En resumen, parece que al menos de momento las tendencias en nuestra disciplina y profesión encajan perfectamente con lo que como constructivistas e integradores venimos proponiendo desde hace ya años.


NOTA MENTAL: Veremos qué nos depara el futuro, pero en todo caso no dejaremos de contribuir a conformarlo.

El artículo íntegro de Charles J. Gelso aquí:

http://www.divisionofpsychotherapy.org/wp-content/uploads/2011/06/Gelso-2011.pdf

jueves, 30 de junio de 2011

Ensayos Clínicos Aleatorizados: ¿modelo a seguir?

Interesantísimo este artículo de José Antonio Sobrino Daza (jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz) en El País.

Especialmente teniendo en cuenta que los Ensayos Clínicos Aleatorizados se llegaron a considerar la única fuente fiable de conocimientos sobre Tratamientos (psicoterapéuticos en nuestro caso) Empíricamente Validados.

El tema no es nuevo en nuestro ámbito, y os recomiendo, por ejemplo, este excelente trabajo: Seidel, J. (2005). Experience is a biochemical intervention: Reconceptualizating the “biologically based mental illness.” Bulletin of the Menninger Clinic, 69(2), 157-171--lo encontraréis en español en el número 61 de la Revista de Psicoterapia.

Sin embargo, la reflexión es siempre necesaria: ¿por qué los estudios basados en Ensayos Clínicos Aleatorizados iban en contra de décadas de investigación, por ejemplo, de los miembros de la Society for Psychotherapy Research que sistemáticamente llevaban a destacar la importancia de los factores comunes, de la alianza terapéutica y la irrelevancia de los efectos diferenciales? (Argumentos todos ellos mucho más afines a una postura integradora que a una de especificidad).

¿Quizá la respuesta sea que los Ensayos Clínicos Aleatorizados no son siempre lo que parecen?


NOTA MENTAL: Mantener una actitud de crítica informada ante cualquier investigación.

El artículo del Dr. Sobrino Daza en este enlace:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/complejo/medico-industrial/ensayos/clinicos/elpepusoc/20100503elpepusoc_12/Tes