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sábado, 2 de noviembre de 2024

DANA España 2024: Procesar la pérdida y el duelo tras desastres naturales. Luis Botella y Robert A. Neimeyer.


Procesar la pérdida y el duelo tras desastres naturales es algo profundamente personal. En estos casos, a diferencia de otros tipos de pérdida, hay una situación multitraumática añadida, ya que la pérdida de familiares o seres queridos se acompaña de muchas otras (del hogar, las pertenencias, el lugar de trabajo, la normalidad académica, los transportes, las condiciones de vida, la seguridad, la atención médica...). Es esperable que con el tiempo se puedan recuperar algunas de esas necesidades prácticas básicas, alcanzando una "nueva normalidad", tal como experimentamos hace años después de la pandemia y el confinamiento. Sin embargo, dada la magnitud de las inundaciones y sus secuelas en el caso que estamos viviendo, algunas cosas nunca volverán a ser iguales: nuestras posesiones más preciadas pueden haber sido arrastradas por el temporal; los árboles del parque del vecindario derribados por el torrente de agua y escombros; edificios históricos estructuralmente dañados reemplazados por construcciones contemporáneas... y, por supuesto y lo más doloroso de todo, pérdidas de personas que les daban sentido a nuestras propias vidas.

Más sutilmente, pero con la misma profundidad, nuestras creencias fundamentales—que el mundo es seguro, que la vida es justa, que tenemos cierto control sobre lo que nos sucede, y quizás incluso nuestra confianza en las autoridades, en el destino, en Dios o en el universo—pueden haber sido arrasadas junto con nuestras pertenencias físicas, dejándonos en un paisaje que nos parece ajeno por el desastre. Estos efectos psicológicos del trauma pueden perdurar durante años.

¿Qué se puede hacer para adaptarse a un cambio tan catastrófico? A continuación sugerimos algunas estrategias que pueden ayudar en este difícil camino, después de los primeros días o semanas de shock inmediato y la necesidad urgente de orientación sobre la realidad de la pérdida y la recuperación de las condiciones de vida esenciales:

  • Reconoce y valida tus emociones: Es normal experimentar una amplia gama de sentimientos tales como tristeza, rabia, confusión, impotencia o entumecimiento. Todos ellos son expresiones de duelo por la pérdida de personas, lugares y recursos que alguna vez dieron un sentido familiar a la vida. Aceptar y entender que estas emociones son respuestas naturales a la pérdida es un paso crucial para reconstruirse.
  • Conecta con recursos comunitarios: Muchas comunidades ofrecen servicios de apoyo para los supervivientes de desastres, incluyendo asesoramiento y programas de ayuda. Acceder a estos recursos puede brindar un apoyo adicional.
  • Busca apoyo: Conéctate con amigos, familiares o grupos de apoyo que puedan ofrecerte escucha y apoyo emocional. Ya sea cara a cara o en redes sociales, busca la compañía de otros que "han pasado por lo mismo", que entienden lo que tú y tu familia estáis atravesando, y que pueden ofrecer consejos constructivos sobre cómo afrontarlo mejor. Compartir tus experiencias puede aliviar sentimientos de aislamiento y fomentar un sentido de comunidad.
  • Participa en rituales significativos: Organiza o participa en rituales personales, comunitarios o culturales que honren la pérdida según tus valores y creencias; funerales, memoriales, o la creación de algún tipo de homenaje o legado. Estas prácticas pueden aportar sentido, transición y respeto por tu pérdida, y reafirmar tu conexión con una comunidad más amplia de apoyo.
  • Mantén una rutina: Ante eventos aleatorios y caóticos, busca un nuevo sentido de orden y normalidad, tanto para ti como para tu familia. Cocinad y comed juntos en cuanto las condiciones lo permitan. Vuelve lo antes posible a los horarios normales de despertarse, trabajar, estudiar y dormir. Reestablecer gradualmente rutinas diarias puede aportar una sensación de nueva estabilidad, ayudándote a ti y a tus seres queridos a manteneros centrados en tiempos turbulentos.
  • Exprésate creativamente: Cuando las pérdidas van más allá de lo que el lenguaje literal puede capturar es frecuente que recurramos al arte para expresar lo inexpresable: el Guernica de Picasso es un buen ejemplo. Usa medios como la escritura creativa, el arte o la música para procesar emociones que pueden ser difíciles de expresar verbalmente.
  • Limita la exposición a medios de comunicación: La exposición continua a noticias relacionadas con el desastre puede magnificar el estrés y la ansiedad. Más allá de escuchar o leer avisos importantes, establecer límites en el acceso a los medios puede ayudar a gestionar el bienestar emocional.
  • Practica el autocuidado: Prioriza tu salud física mediante un descanso adecuado, una nutrición equilibrada y ejercicio, incluso si es trabajo físico de limpieza, desescombro o reparación. Gradualmente, trabajando juntos, el mundo puede ser reconstruido. Realizar actividades que te brinden calma y relajación también puede contribuir a la recuperación emocional.
  • Ofrece cuidado a los demás: Más allá de atender a tus propias necesidades reales, considera lo que podrías ofrecer a otros, especialmente a aquellos más vulnerables que tú: un niño asustado o triste, un vecino en duelo, una persona mayor aislada. Actos sencillos de amabilidad, como ayudar en la limpieza, preparar una comida especial o visitar a alguien para tomar un café, pueden contribuir a reconstruir lazos, mejorar la seguridad y recordarnos que aún tenemos cierto control sobre cómo respondemos a circunstancias trágicas que no elegimos.
  • Vive según tus valores: Las crisis también pueden movilizar acciones conscientes. ¿Este desastre reveló vulnerabilidades cruciales en la gestión de sistemas de prevención que requieren una inversión gubernamental importante? ¿Podría ser una "llamada de atención" para actuar políticamente y abordar aún más a fondo el cambio climático a nivel nacional e internacional? Expresar tus preocupaciones y abogar por ellas ahora y en futuras elecciones puede ser una contribución constructiva hacia un futuro más habitable, no sólo para nosotros, sino también para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
  • Busca ayuda profesional: Si los sentimientos de duelo se vuelven abrumadores o persisten, considera consultar a un profesional de salud mental con experiencia en trauma, pérdida y duelo. Pueden ofrecer estrategias personalizadas para ayudarte a sobrellevar tus pérdidas y encontrar una forma de adaptación.
  • Sé paciente contigo mismo: El duelo es un proceso no lineal que varía para cada individuo. Date el tiempo y el espacio necesarios para rehacerte sin imponer plazos o expectativas estrictas. Al igual que el impacto físico de la DANA en las comunidades llevará tiempo en repararse, también lo harán sus efectos en quienes deben vivir en medio de estos factores de estrés mantenidos.



Recuerda que reconstruir la vida tras una pérdida por desastres naturales es un proceso gradual. Estas estrategias pueden ayudarte a navegar el camino hacia la recuperación y encontrar un sentido después de eventos con efectos tan profundos.

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Robert A. Neimeyer

El Dr. Robert A. Neimeyer es un psicólogo y psicoterapeuta estadounidense reconocido mundialmente por sus aportes en el estudio del duelo y la psicoterapia constructivista. Es Profesor Emérito del Departamento de Psicología en la Universidad de Memphis y editor de las prestigiosas revistas científicas Journal of Constructivist Psychology y Death Studies. Mantiene una práctica activa de consultoría y terapia y es 
el director del Portland Institute for Loss and Transition, una institución dedicada a ofrecer formación internacional e interdisciplinaria para profesionales de la salud mental que trabajan con personas que pasan por pérdidas significativas. Además de su rol directivo, Neimeyer participa activamente en la formación y supervisión de programas internacionales de certificación en terapia de duelo basados en el enfoque de reconstrucción de significado.

Ha sido Presidente de la Association for Death Education and Counseling (ADEC) y del International Work Group for Death, Dying, & Bereavement. Ha publicado más de 600 artículos de investigación y 35 libros sobre pérdidas y duelo, así como sobre psicoterapia constructivista. Entre sus obras destacadas se encuentra Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo, en la que ofrece una perspectiva innovadora sobre el proceso de duelo, considerándolo un proceso activo de reconstrucción de significado.

Su enfoque crítico hacia las teorías tradicionales del duelo ha influido en la comprensión contemporánea de este, enfatizando la importancia de los significados personales y culturales en la experiencia de la pérdida.

jueves, 3 de febrero de 2022

Hablando de la Muerte

Me entrevistaba hace poco la periodista Isabel Rubio respecto a algunos aspectos de cómo abordar el tema de la muerte con personas en fases terminales. Este es un extracto de la entrevista.

¿Es recomendable hablar de la muerte con pacientes que saben que se van a morir o es mejor evitarlo? ¿Y con los que puede que se mueran o que no? 

Evitarlo solo dificulta o imposibilita que puedan tener un papel activo en su propio proceso vital, en este caso en el final de él. Habrá que abordar el tema de la forma más adecuada en cada caso, eso por descontado, pero no hablar de ello es hacer a la persona más víctima aún del proceso al que se enfrenta. Evitar el tema de forma casi fóbica puede producir sentimientos de alienación y soledad extrema en la persona que se enfrenta a un momento tan trascendental. Cancer Research UK por ejemplo tiene un artículo breve pero muy bueno aquí: https://www.cancerresearchuk.org/about-cancer/coping/dying-with-cancer/coping-with-the-news/talking-about-dying

¿Conviene que expresen su inquietud frente a este tema o que lo eviten?

Por supuesto que lo expresen. De otra forma dicha inquietud, que puede llegar a ser auténtica angustia o desesperación existencial, complicará más aún el proceso y lo dificultará todo no solo en lo psicológico y relacional sino incluso en lo médico. Si la familia no se siente capaz hay psicoterapeutas expertos en el tema que pueden acompañar al paciente tanto como a la propia familia. El Portland Institute for Loss and Transition (https://www.portlandinstitute.org) por ejemplo tiene un excelente y amplio programa de capacitación y actualización de tales profesionales alrededor del mundo entero. 

¿Qué consejos podemos seguir para hablar con personas enfermas sobre este tema?

En esencia uno muy claro: ninguno de nosotros tiene certeza alguna de qué sucede tras la muerte y todos somos peregrinos en busca del sentido de la propia vida cuando nos enfrentamos a la muerte. Hay que acompañar el proceso de morir desde la humildad y sobre todo creando un espacio en que la persona le pueda dar sentido (eso ha demostrado ser esencial, véase por ejemplo este estudio https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2964862) acomodándolo a su propio sistema de creencias y valores. 

¿Qué tipo de mensajes no debemos decir? ¿Puedes poner algún ejemplo?

En general todo lo que intente "tranquilizar" puede parecer que le quita importancia a lo que está sucediendo y por lo tanto ser vivido como estúpido e incomprensivo. Mejor callar y coger la mano de la persona transmitiendo amor y compasión por ejemplo que decir cosas del estilo de "¡ánimo que saldrás de esta..!"

También la "falsa empatía" con mensajes estilo "sé muy bien por lo que estás pasando" se vive de forma alienante... al fin y al cabo nadie que no haya muerto sabe a qué se enfrenta alguien que está en una fase terminal. Incluso en el caso de alguien que hubiese pasado por un proceso similar y hubiese sobrevivido contra pronóstico, sus "sé como te sientes" estarían teñidos de su propia perspectiva indefectiblemente personal y subjetiva.

¿Qué tipo de mensajes sí pueden ser una buena opción? ¿Puedes poner algún ejemplo?

Todo aquel que transmita empatía, amor, compasión, comprensión, sentido... Por ejemplo (y siempre que la relación con la persona lo haga adecuado, por supuesto):

Te quiero.

Gracias por enseñarme a...

Siempre recordaré cuando tú y yo...

Espero que me disculpes por...

Siempre quise decirte que...

Siempre quise preguntarte...

Me has influido para siempre en...

Me acuerdo de nosotros juntos cada vez que...

Me pregunto qué me aconsejarías en el futuro si...

Mi vida ha sido diferente gracias a ti porque...

Algo que he aprendido de ti y que siempre llevaré conmigo es...