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martes, 26 de noviembre de 2024

Infancia y significado

El estudio de Elizabeth St. John y sus colegas (2024) publicado en
The Humanistic Psychologist explora la relación entre la construcción del sentido de la vida y la salud mental en niños, un vínculo bien documentado en adultos, pero menos estudiado en la infancia. El trabajo analiza cómo una "mentalidad de significado," definida a través de factores tales como la agencia, la autoestima, la esperanza y la apertura a nuevas experiencias, puede ser determinante en el bienestar psicológico de los niños. El estudio encontró que los niños con un sentido más fuerte de significado en sus vidas reportaban mejores niveles de salud mental y menos síntomas de ansiedad, depresión y conductas problemáticas. La mentalidad de significado, en este contexto, explica hasta el 50% de la variación en los puntajes de indicadores de salud mental en la muestra estudiada.

La investigación incluyó a 62 niños canadienses entre 6 y 12 años, que completaron el Cuestionario de Identidad y Propósito Infantil (Ch.I.P.) para medir su sentido de significado. Este instrumento evalúa la percepción de los niños de su propio valor y propósito mediante preguntas sobre aspectos como la autoestima y la agencia. Para evaluar la salud mental, se utilizó el cuestionario de Evaluación Interactiva de Síntomas (ISA), que incluye indicadores de bienestar y síntomas como ansiedad y depresión. Aunque la asistencia a servicios religiosos no mostró una influencia directa en la salud mental, sí se observó que podía contribuir al desarrollo de una mentalidad de significado, lo cual sugiere un vínculo indirecto.

Desde una perspectiva constructivista integradora, este estudio nos invita a reflexionar sobre la construcción activa de un sentido de significado en los niños como un proceso relacional y cultural. En el constructivismo, entendemos el sentido de significado no como algo que los niños simplemente "tienen" o "no tienen," sino como una narrativa en desarrollo que depende de su entorno social y sus experiencias. Este enfoque destaca la importancia de la co-construcción: los niños crean y fortalecen su sentido de propósito y valor a través de las relaciones con adultos, compañeros y la comunidad en general, quienes les ofrecen contextos y marcos de interpretación que moldean su comprensión de sí mismos y de sus vidas.

Un aspecto relevante de este estudio es la relación entre la agencia y la salud mental. Los niños que experimentaban un mayor sentido de control sobre sus decisiones y acciones, reportaban mejores resultados en términos de bienestar. Desde el constructivismo, este sentido de agencia puede interpretarse como la percepción de ser protagonistas de su propia vida, un factor clave para construir una identidad positiva y resiliente. La agencia, junto con la autoestima, la esperanza y la apertura, permite a los niños construir una narrativa coherente y significativa que les ayuda a interpretar sus experiencias de forma positiva, lo cual es esencial para su desarrollo emocional y cognitivo.

Este trabajo también ofrece una reflexión sobre el papel de la espiritualidad y el entorno cultural. Aunque la asistencia a servicios religiosos no se asoció directamente con una mejor salud mental, sí parece que puede promover una mentalidad de significado en los niños. Esto sugiere que los entornos que ofrecen una estructura narrativa sobre el sentido de la vida pueden ser útiles, siempre y cuando permitan al niño apropiarse de estas narrativas de manera flexible y adaptativa. Desde una perspectiva constructivista integradora, esta flexibilidad es esencial para que el niño pueda adaptar el significado a su experiencia única y no limitarse a adoptar ideas externas sin integrarlas genuinamente en su propia identidad.

En conclusión, el estudio aporta evidencia sobre la importancia de fomentar un sentido de significado en los niños, lo cual tiene implicaciones significativas para padres, educadores y terapeutas. Promover espacios donde los niños puedan explorar y construir su propio sentido de propósito y valor, en lugar de imponerles un significado predeterminado, es clave para su desarrollo integral. Desde un enfoque constructivista integrador, el papel de los adultos debería centrarse en acompañar y facilitar este proceso, ayudando a los niños a descubrir, construir y reconstruir el sentido de su vida en función de sus experiencias y relaciones.

Referencias

St. John, E., Armstrong, L. L., & Watt, E. (2024). Meaning as an early determinant of mental health in children. The Humanistic Psychologist. https://doi.org/10.1037/hum0000328

martes, 5 de noviembre de 2024

Posverdad: Reconstruyendo realidades en un mundo de narrativas fragmentadas


Vivimos en una era que algunos han denominado “la era de la posverdad”, una época en la que los hechos objetivos parecen tener menor influencia en la opinión pública que las emociones o creencias personales. En este contexto, lo “verdadero” ha dejado de ser un consenso basado en evidencias compartidas para convertirse en un constructo completamente moldeable y adaptable a las narrativas de cada persona o grupo. Como terapeuta y constructivista este fenómeno plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la realidad y el papel de la psicoterapia en un mundo donde las certezas se desvanecen.

La Construcción de la Realidad: Entre Narrativas y Creencias

Desde una perspectiva constructivista nunca ha habido una realidad única y objetiva, sino una multiplicidad de realidades construidas por cada individuo y/o grupo a partir de sus experiencias, relaciones y marcos culturales. Sin embargo, en esta era de la posverdad, esta multiplicidad se ha vuelto más exageradamente evidente y, a la vez, más fragmentada. En lugar de hallar puntos de encuentro, las narrativas se polarizan, se refuerzan y se convierten en burbujas de sentido, donde los hechos son secundarios frente a las interpretaciones a veces completamente desligadas de las evidencias.

En mi práctica he observado cómo este fenómeno influye en la forma en que las personas interpretan sus propios conflictos y relaciones. Por ejemplo, los clientes a menudo llegan con narrativas influenciadas por discursos sociales que pueden reforzar aún más su percepción de victimización, impotencia o rabia. Aquí, el desafío para el terapeuta no es corregir estas narrativas o imponer una "verdad", sino abrir espacios de reflexión y cuestionamiento que permitan una comprensión más amplia y flexible de la experiencia.

El Papel del Terapeuta en un Mundo de Posverdad

En este entorno, el rol del terapeuta se asemeja al de un facilitador de diálogos internos y externos. Cuando los clientes traen consigo realidades profundamente influenciadas por las narrativas de la posverdad, el objetivo por supuesto no es descalificar sus creencias, sino comprender el origen y la función que cumplen en su vida. ¿Qué necesidad está cubriendo esa creencia? ¿Qué miedo o vulnerabilidad está escondiendo? Preguntas como estas permiten ir más allá de la superficie de las afirmaciones para explorar el significado subyacente.

Al hacerlo, evitamos caer en una confrontación directa con lo que el cliente percibe como su realidad, ya que dicha confrontación podría reforzar sus aparentes certidumbres y reificar aún más su narrativa. En lugar de ello, la meta es fomentar un diálogo en el que las interpretaciones puedan coexistir y, eventualmente, ser cuestionadas desde un lugar de seguridad y empatía.

Caso Ejemplo: La Historia de Ana

Ana acudió a consulta en medio de una crisis familiar que había fracturado la relación con sus padres. Durante nuestras primeras sesiones, me contaba cómo estaba convencida de que sus padres estaban manipulados por los medios de comunicación, quienes —según ella— distorsionaban la realidad para generar miedo y obediencia. Desde la perspectiva de Ana, sus padres habían sido víctima de un “lavado de cerebro” y estaban completamente cerrados a cualquier otra forma de ver el mundo. Ella, por su parte, se sentía impotente e incomprendida.

El enfoque inicial fue comprender cómo Ana había llegado a construir esta narrativa y qué función cumplía en su vida. Durante el proceso, fuimos desvelando que esta percepción le ayudaba a mantener una distancia emocional con sus padres, protegiéndose del dolor de sentirse rechazada por ellos. Sin embargo, también le estaba impidiendo conectar con sus propias vulnerabilidades y abrirse a la posibilidad de un diálogo diferente.

Al invitar a Ana a explorar cómo se sentía al ver a sus padres bajo esta luz tan negativa, empezaron a surgir emociones de tristeza y miedo. Poco a poco, nos enfocamos en validar esos sentimientos y en cuestionar de manera no confrontativa qué podría significar para ella abrirse a la posibilidad de que sus padres también estuvieran intentando, a su manera, lidiar con la incertidumbre de un mundo que les resultaba confuso.

Reencuadrando la Realidad: De lo Rígido a lo Relativo

Un fenómeno común en la era de la posverdad es la rigidez de las creencias. Las personas tienden a aferrarse a aquellas versiones de la realidad que validan sus emociones o les brindan un sentido de pertenencia y seguridad. Como constructivista, creo que el reencuadre de estas creencias no es un simple ejercicio retórico, sino un proceso profundo que implica resignificar el pasado y abrirse a nuevas formas de ver el presente y el futuro.

Cuando un cliente se siente atrapado en una visión del mundo que le genera sufrimiento, el reencuadre no busca invalidar su experiencia, sino ampliar su perspectiva. La pregunta no es si algo es verdadero o falso, sino cómo esa creencia afecta a su vida y a sus relaciones, y qué nuevas perspectivas podrían ser más enriquecedoras y útiles para su bienestar.

Construyendo un Espacio de Confianza en Tiempos de Desconfianza

La era de la posverdad también ha traído consigo una creciente desconfianza hacia las instituciones, los medios y, en general, hacia la figura de los “expertos”. En este contexto, el terapeuta puede ser percibido como un representante de esa autoridad que muchas personas han aprendido a cuestionar. Por ello, resulta fundamental que la relación terapéutica se construya desde la autenticidad, la transparencia y el respeto mutuo.
Crear un espacio de confianza implica mostrarse abierto a escuchar y validar la experiencia del cliente, incluso cuando sus creencias puedan parecernos inflexibles o distorsionadas. Desde esta base segura, es posible explorar conjuntamente qué historias se están contando y cómo esas historias afectan la forma en que la persona se relaciona consigo misma y con el mundo.

Conclusión: Psicoterapia en la Era de la Posverdad

En definitiva, la era de la posverdad nos invita a reflexionar sobre el papel de la psicoterapia en un mundo donde las certezas son cada vez más frágiles y las narrativas más polarizadas. Como terapeutas, no nos corresponde determinar qué es verdadero o falso, sino facilitar un espacio donde las personas puedan cuestionar, explorar y reconstruir sus realidades de una manera más consciente y compasiva.

La posverdad no es sólo un fenómeno social o mediático, sino también un desafío personal para cada uno de nosotros. Nos invita a ser humildes en nuestras certezas, a abrirnos a nuevas perspectivas y a recordar que, en última instancia, lo que realmente transforma no son las verdades absolutas, sino los significados que construimos en nuestras vidas y relaciones.

viernes, 1 de noviembre de 2024

La Importancia del significado en la experiencia humana: Un enfoque psicoterapéutico

En psicoterapia, a menudo nos encontramos buscando soluciones, técnicas y estrategias que permitan aliviar el sufrimiento de las personas que nos consultan. Sin embargo, en esta búsqueda a veces olvidamos que el corazón de la experiencia humana no reside en las técnicas, sino en el significado que le otorgamos a nuestras vivencias. Desde una perspectiva constructivista, la creación de significado se convierte en el eje central del proceso terapéutico, donde tanto el cliente como el terapeuta exploran juntos los matices de cada historia.

La Búsqueda de Sentido como Necesidad Fundamental

Victor Frankl, en su obra sobre logoterapia, señalaba que la búsqueda de sentido es una necesidad fundamental del ser humano. Esta idea ha sido retomada y enriquecida desde enfoques más contemporáneos, como el constructivismo, donde el foco no es encontrar un sentido único, sino explorar múltiples significados posibles para cada experiencia. En la vida cotidiana, las personas constantemente reconstruyen su identidad a través de los relatos que se cuentan a sí mismas y a los demás, en un proceso dinámico de dar sentido a lo vivido.

En este contexto, el papel del terapeuta es el de un acompañante que facilita el descubrimiento de nuevos significados y abre la puerta a formas alternativas de comprensión. A diferencia de una visión más prescriptiva de la psicoterapia, en un enfoque constructivista la pregunta esencial no es "¿qué te pasa?" sino "¿qué significa para ti lo que te pasa?". Esta pregunta invita a una exploración profunda, no sólo de los eventos, sino de la vivencia subjetiva que acompaña a cada historia.

Significado y Relación: El Vínculo como Transformador

La relación terapéutica juega un rol crucial en el proceso de creación de significado. Es en el encuentro entre el terapeuta y el cliente donde emergen nuevas formas de ver el mundo y de comprender lo vivido. La confianza y la autenticidad en la relación permiten al cliente arriesgarse a cuestionar creencias profundamente arraigadas y a abrirse a nuevas formas de interpretar su experiencia.

En mi práctica, me he encontrado con personas que llegan con historias aparentemente "cerradas", donde el significado de sus experiencias se presenta como una verdad absoluta e inamovible. Sin embargo, al ofrecer un espacio seguro para el diálogo y la reflexión, se puede empezar a vislumbrar otras perspectivas que enriquecen la comprensión de lo vivido. La relación se convierte entonces en un vehículo para el cambio, donde se transita del "esto es así" al "quizás podría ser de otra manera".

Desconstrucción y Reconstrucción: Un Viaje de Autodescubrimiento

Desde el enfoque constructivista, el trabajo terapéutico no se centra en resolver problemas, sino en comprender y reinterpretar las experiencias que generan esos problemas. De esta manera se desconstruyen las historias dominantes que limitan la forma en que las personas perciben su realidad, permitiendo abrirse a narrativas más flexibles y adaptativas. Este proceso de desconstrucción puede ser liberador, ya que permite tomar distancia de creencias autoimpuestas y explorar nuevas formas de ser y estar en el mundo.

La reconstrucción, por otro lado, es un proceso activo y creativo, donde la persona no se limita a interpretar sus experiencias pasadas, sino que se proyecta hacia el futuro de una manera más consciente y significativa. En este sentido, la terapia se convierte en un espacio para imaginar nuevas posibilidades y para construir una historia de vida más coherente con los deseos y aspiraciones del cliente.

Conclusión: La Terapia como Arte de Construir Significado

En última instancia, la terapia constructivista se puede entender como un arte de construir significado. No se trata de ofrecer respuestas definitivas, sino de acompañar a la persona a descubrir sus propias respuestas, a través de un diálogo abierto y una relación auténtica. Es un proceso de co-creación, donde ambos, terapeuta y cliente, se encuentran en un espacio compartido de vulnerabilidad y aprendizaje mutuo.

Al fin y al cabo, la búsqueda de sentido no es un destino final, sino un camino en constante construcción. Y quizás ahí radique la esencia misma de la experiencia humana: en la capacidad de construir y reconstruir el significado de nuestras vivencias, una y otra vez.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Vulnerabilidad y psicoterapia: Una perspectiva constructivista

La vulnerabilidad es una condición humana que nos conecta profundamente con la experiencia de vivir. En psicoterapia, esta palabra cobra una relevancia especial, ya que es en el espacio terapéutico donde se desvelan y resignifican aspectos frágiles de quienes nos consultan. Desde una perspectiva constructivista, la vulnerabilidad no se entiende como debilidad, sino como una oportunidad para construir nuevos significados y explorar narrativas alternativas.

La Vulnerabilidad como Puerta al Cambio
Uno de los fundamentos del enfoque constructivista es que las personas no están limitadas a/por su pasado o a/por sus diagnósticos, sino que están constantemente reescribiendo su historia a partir de sus experiencias y relaciones. En este sentido, reconocer la vulnerabilidad implica abrir un espacio para la transformación, permitiendo a la persona cuestionar las historias dominantes que han moldeado su forma de ver el mundo y sus relaciones.
Desde esta perspectiva, las experiencias de vulnerabilidad no se trabajan exclusivamente desde la narrativa del sufrimiento, sino como una manifestación genuina del ser que busca ser comprendida y reformulada. En este proceso, el rol del terapeuta no es el de un experto que corrige, sino el de un acompañante que ayuda a cuestionar y resignificar la realidad construida por el paciente.

La Relación Terapéutica como Base Segura

En la práctica, trabajar con la vulnerabilidad requiere crear una base segura que permita al cliente abrirse a explorar aquellas áreas sensibles que quizás nunca han sido compartidas. La confianza y la autenticidad en la relación terapéutica son fundamentales para que la persona se sienta validada y, a su vez, dispuesta a arriesgarse a descubrir aspectos de sí misma que ha mantenido ocultos.

En mi experiencia, la construcción de esta base segura comienza con una escucha atenta, libre de (pre)juicios, y con una validación genuina de las experiencias de quien tenemos delante. Más allá de las técnicas, lo que define el trabajo con la vulnerabilidad es la disposición del terapeuta para mostrarse humano y cercano, dejando de lado las máscaras profesionales.

Reescribiendo Narrativas de Miedo y Desconfianza

Es habitual que las personas que acuden a consulta hayan construido una narrativa basada en el miedo, la desconfianza o la sensación de no ser suficientes. Sin embargo, estas narrativas son maleables, abiertas a la interpretación y reinterpretación a través del diálogo terapéutico. El constructivismo invita a explorar las historias de vida desde diferentes ángulos, proponiendo nuevas formas de comprender lo vivido.

Al trabajar con personas que se sienten atrapadas en sus narrativas de vulnerabilidad, el objetivo no es eliminar esa sensación, sino comprender qué significado tiene para ellas y qué función cumple en su vida actual. Esta comprensión puede abrir la puerta a narrativas más complejas y matizadas, que integren la vulnerabilidad como una parte valiosa de la historia personal, y no como un obstáculo a superar.

Conclusión: La Vulnerabilidad como Camino hacia la Autenticidad

En última instancia, la vulnerabilidad se convierte en un camino hacia la autenticidad, tanto para el cliente como para el terapeuta. Cuando ambos se permiten mostrarse genuinamente, se crea un espacio de encuentro en el que las etiquetas y diagnósticos se desvanecen, dejando lugar a la construcción conjunta de significados. Este proceso, aunque retador, es profundamente transformador, ya que permite reconectar con aspectos esenciales de la experiencia humana que a menudo son olvidados o silenciados.

En este viaje terapéutico, acompañar al cliente a resignificar su vulnerabilidad es, quizás, una de las tareas más desafiantes y gratificantes... no porque busquemos eliminarla, sino porque invitamos a vivirla de una forma más consciente y enriquecedora.

domingo, 20 de octubre de 2024

Formulación de casos y monitorización del proceso psicoterapéutico con Mapas Cognitivos Borrosos

En psicoterapia trabajamos con sistemas complejos por definición: los sistemas de constructos personales de nuestros clientes y los sistemas de relaciones interpersonales que establecen entre ellos. Estos sistemas son dinámicos, no lineales, multifactoriales y mediados por el lenguaje, lo que requiere métodos igualmente complejos o corremos el riesgo del reduccionismo.

Como hemos visto en otras entradas de este blog ese reduccionismo ha caracterizado a muchos discursos sobre los procesos de cambio humanos en psicoterapia durante siglos. Por ejemplo imaginemos a Marta que ha sido etiquetada de "depresiva" porque está triste, hundida y desesperanzada a causa de que tiene un trabajo que no le gusta, cree que no cumple con las expectativas familiares, bebe y fuma en exceso, duerme muy pocas horas o bien no consigue despertarse, ha perdido el interés en las actividades placenteras y se siente desconectada espiritualmente y aislada socialmente (entre otras muchas cosas muy largas de explicar). Decir que su vivencia actual de constante vacío, angustia e insuficiencia es "un problema neuroquímico por el que la disfunción en la transmisión de la serotonina contribuye significativamente al desarrollo y mantenimiento de su trastorno depresivo" parece como mínimo reduccionista, efectivamente.

En palabras de Marta:

“Estoy harta de que me digan que todo esto es un ‘problema neuroquímico’ y que con una pastilla lo soluciono. No es sólo serotonina, no es sólo química. Estoy triste porque mi vida no tiene sentido ahora mismo: odio mi trabajo, me siento una decepción para mi familia, y ni siquiera recuerdo la última vez que disfruté de algo. Fumo y bebo para calmar esta angustia, pero luego me siento peor. Me cuesta tanto dormir como despertarme, y me siento completamente desconectada, no sólo de los demás, sino de mí misma. ¿Cómo puede alguien reducir todo esto a un simple desequilibrio químico? ¡Necesito algo más! Quiero que alguien me ayude a entender por qué me siento así, que me escuchen de verdad, que me ayuden a salir de este vacío desde un lugar más profundo. Necesito una terapia que me ayude a reconstruir mi vida, no sólo a silenciar mi cerebro.”

Es posible que mucho de ese reduccionismo se debiese en el pasado precisamente a la escasez de recursos para dar sentido al sistema de significados y relaciones de nuestros clientes que fuesen dinámicos, no lineales, multifactoriales y mediados por el lenguaje como decía antes, pero desde hace años disponemos de algunos medios.

De entre ellos, los Mapas Cognitivos Borrosos (MCBs) son una herramienta poderosa que permite conceptualizar casos y planificar el proceso terapéutico de forma efectiva (Botella, 2021; 2024; Botella & Saúl, 2024; Botella et al., 2022; Saúl et al., 2022; 2023). Parten del lenguaje natural, lo cual significa no tener que adecuar ni al cliente a métodos estándar (aunque los hay si se desea utilizarlos), ni a la terapia a encajar en un plan que no sea el acordado entre terapeuta y cliente--sólo que el uso de MCBs a modo de navegador permite acordar ese plan de manera sumamente informada.

Por ejemplo, y antes incluso de describir los términos que se emplean, aquí tienes lo que expresa Marta en forma de MCB para que compruebes aunque sea sin conocimientos previos hasta qué punto encaja sin reducirlo a una sola dimensión--de hecho, si creyeses que no encaja la solución es... refinarlo. Está hecho por ella o en el diálogo con ella y, como decía George Kelly, "si no sabes qué le pasa a una persona, pregúntaselo":

Nodos disfuncionales (triggers):

  • Trabajo no deseado: Marta odia su trabajo actual, lo que le genera frustración y malestar.
  • Expectativas familiares: Siente que no cumple con lo que su familia espera de ella, lo que refuerza su sensación de insuficiencia.
  • Consumo excesivo de alcohol y tabaco: Marta utiliza estas sustancias como una forma de escape, pero esto sólo incrementa su malestar.
  • Alteraciones del sueño: Tiene dificultades para dormir adecuadamente, lo que afecta su energía y estado de ánimo.
  • Falta de interés en actividades placenteras: Ha perdido la motivación para realizar actividades que antes disfrutaba.
  • Desconexión espiritual: Se siente desconectada de cualquier tipo de propósito o conexión espiritual.
  • Aislamiento social: Se siente sola y aislada de los demás, lo que agrava su estado emocional.

Nodos funcionales (glimmers):

  • Recuperación del interés en actividades placenteras: Identificar actividades que le brinden algo de satisfacción y reintroducirlas lentamente en su vida.
  • Reducción del consumo de alcohol y tabaco: Un primer paso hacia mejorar su bienestar físico y mental.
  • Reconexión con su espiritualidad: Volver a conectar con algo que le dé sentido a su vida.
  • Reforzar la autoaceptación: Trabajar en aceptar sus logros y debilidades sin sentir que decepciona a los demás.
  • Reconstrucción de relaciones sociales: Salir del aislamiento y empezar a buscar apoyo social.

Relaciones entre nodos:

  • El trabajo no deseado refuerza su sensación de insuficiencia, lo que aumenta su consumo de sustancias y afecta su aislamiento social.
  • Las expectativas familiares generan más frustración y refuerzan la necesidad de escapismo a través del alcohol y el tabaco.
  • La falta de interés en actividades placenteras y aislamiento social se retroalimentan, creando un ciclo de desmotivación.
  • La desconexión espiritual contribuye a la sensación de vacío, agravando tanto el aislamiento como el malestar general.

Intervenciones potenciales:

  • Activar nodos funcionales como la reducción del consumo, la autoaceptación, y la reconexión social, mientras se desactivan los nodos disfuncionales relacionados con el trabajo y las expectativas familiares.

¿Qué es un Mapa Cognitivo Borroso?

Un MCB es un modelo visual que representa el sistema de significados personales y relaciones causales entre ellos. Identifica en sus nodos los factores clave que influyen en su comportamiento, emociones, pensamientos y relaciones.

Funcionalmente, estos nodos pueden ser triggers (negativos, indeseables e incongruentes con el ideal) o glimmers (positivos, deseables y congruentes con el ideal). Los triggers desencadenan en el sistema estados de invalidación, ansiedad o amenaza a la identidad personal autoconstruida; los glimmers promueven un sentido de coherencia, validación y bienestar personal. 

Por ejemplo, si la meta deseable para uno es tener pareja estable, conocer a alguien que le gusta y que busca lo mismo será con toda probabilidad un glimmer ("destello" en español). Sin embargo, tener que desplazarse a un país lejano para trabajar un año probablemente será un trigger ("desencadenante" en español) de anticipaciones negativas y ansiógenas del estilo de eso me va a comportar no poder seguir con la relacion.

Cada nodo tiene un valor que indica su activación, y se conectan entre sí mediante relaciones (aristas en el MCB) que pueden ser de causalidad positiva o negativa, formando una red de interacciones dinámicas.

Por ejemplo, si una persona tiene un nodo de inseguridad muy activado dado que se enfrenta a una situación desencadenante muy complicada para ella tal como una muerte en su familia, este puede influir mucho en otros nodos, como ansiedad, miedo, negación o  evitación, desencadenando a su vez un circuito negativo que mantiene al sistema en un estado disfuncional en bucle (tanto en sentido intrapsíquico como interpersonal).

Fases del Proceso de Conceptualización

  1. Modelado del Mapa: El primer paso es construir el MCB a partir de entrevistas, observaciones y cualquier otro material relevante, como diarios, cuestionarios...
    1. Se identifican los nodos más relevantesy se clasifican como glimmers positivos (deseados) o triggers negativos (indeseados) todo ello desde la perspectiva del cliente. Esto permite al terapeuta visualizar los constructos clave del sistema personal del cliente.
    2. Se identifica qué tipo de factores son en términos del sistema de constructos profesionales del terapeuta: (a) factores predisponentes que se potencian a sí mismos y al problema; (b) factores desencadenantes que potencian el problema; (c) problema que activa el proceso de reconstrucción; (d) factores de mantenimiento que se potencian a sí mismos e inhiben el proceso de reconstrucción; (e) dificultades que se potencian a sí mismas y a los problemas e inhiben el proceso de reconstrucción, los recursos y competencias y la motivación; (f) recursos y competencias que potencian el proceso de reconstrucción o (g) motivación que potencia el proceso de reconstrucción.
    3. Se establece el nivel de activación de los nodos del MCB del cliente en el momento presente así como las relaciones entre ellos, basándose en la propia narrativa del cliente y en el diálogo terapéutico.
    4. Una vez construido el mapa, se analiza la dinámica del sistema, es decir, cómo interactúan los nodos. ¿Qué nodos activan otros? ¿Qué patrones emergen? ¿Qué le ocurre al sistema si hacemos determinados cambios? Esto permite identificar los bucles que perpetúan el malestar del cliente. En esta fase también se pueden simular cambios, por ejemplo, activando nodos positivos o desactivando los negativos, para observar cómo el sistema podría evolucionar hacia un estado más saludable.
    5. Lo anterior permite identificar eventos, patrones, estructuras y modelos mentales a partir de la dinámica del sistema del cliente. Eventos son los síntomas visibles, las manifestaciones externas de un problema o situación. Patrones son las tendencias y pautas que se repiten con el tiempo y que dan lugar a los eventos visibles. Estructuras sistémicas son los subsistemas, normas, expectativas, reglas, roles y/o límites que influyen en los patrones de comportamiento. Modelos mentales son las creencias, supuestos, valores y percepciones arraigadas que influyen en las estructuras sistémicas (ideología, matriz discursiva, construcción social, narrativa dominante…). 
  2. Planificación de la Intervención: 
    1. Basándose en el análisis previo, se identifica el arquetipo sistémico y los objetivos, estrategias y técnicas  específicas. Estos objetivos suelen estar enfocados en reducir la activación de los nodos disfuncionales (triggers) y aumentar la activación de los funcionales (glimmers). 
    2. Se implementa la intervención acordada.
    3. A medida que el cliente progresa en el proceso terapéutico, el MCB se revisa y ajusta. Los cambios en la activación de los nodos y las relaciones entre ellos permiten observar la evolución del sistema y hacer ajustes en las intervenciones según sea necesario.

Referencias

Botella, L. (2021). La Cartografía de los Espacios Psicológicos: Aplicaciones Psicoterapéuticas de las Dinámicas Sistémicas de Mapas Cognitivos Borrosos de Constructos Personales. Revista De Psicoterapia, 32(118), 237–252. https://doi.org/10.33898/rdp.v32i118.474

Botella, L. (2024). Procedimiento para la Conceptualización de Casos y Planificación del Proceso Psicoterapéutico Mediante Mapas Cognitivos Borrosos del Sistema de Significados Personales de los Clientes [2C3P-MCB]. Revista de Psicoterapia, 35(128), 99–109. https://doi.org/https://doi.org/10.5944/rdp.v35i128.41435

Botella, L., Barrado, E., Sanfeliciano, A., & Saúl, L. A. (2022). Formulación de caso mediante Mapas Cognitivos Borrosos: Bases conceptuales y metodológicas y ejemplo de caso. Revista de Psicoterapia, 33(123), 79-110.  https://doi.org/10.33898/rdp.v33i123.35946 

Botella, L., & Saúl, L. A. (2024). Explorando la formulación de caso con mapas cognitivos borrosos: conceptos, métodos y estudio de caso en primera y tercera persona. En Á. T. Quiñones Bergeret & C. Caro García (Eds.), Formulación de caso: hacia una psicoterapia de precisión (pp. 477-520). UNED. https://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,23377989&_dad=portal&_schema=PORTAL&IdArticulo=0103024CT01A01

Saúl, L. A., Botella, L., & Sanfeliciano, A. (2023). Utilización de Mapas Cognitivos Borrosos en Supervisión Clínica en Psicoterapia. Revista de Psicoterapia, 34(126), 133–148. https://doi.org/https://doi.org/10.5944/rdp.v34i126.38710

Saúl, L. A., Sanfeliciano, A., Botella, L., Perea, R., & Gonzalez-Puerto, J. A. (2022). Fuzzy Cognitive Maps as a Tool for Identifying Cognitive Conflicts That Hinder the Adoption of Healthy Habits. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(3). https://doi.org/10.3390/ijerph19031411 


viernes, 4 de octubre de 2024

Reescribe tu historia: El poder de cambiar tu narrativa personal

La forma en que narramos nuestras vidas es mucho más que un simple relato de hechos: es una ventana a nuestra identidad, nuestras creencias y la manera en que interpretamos el mundo. A lo largo del tiempo, estas narraciones personales pueden convertirse en guiones rígidos que influyen en cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos y cómo enfrentamos los retos. ¿Cambiar tu narrativa puede transformar tu experiencia de la vida? Esta idea, que surge de enfoques terapéuticos como la terapia narrativa y constructivista, nos invita a reescribir nuestras historias para abrir nuevas posibilidades y liberarnos de los viejos patrones que nos atan a emociones negativas.

¿Qué es la narrativa personal?

La narrativa personal es la historia que te cuentas a ti mismo sobre quién eres, lo que has vivido, y hacia dónde te diriges. Incluye las interpretaciones que hacemos de nuestras experiencias y las conclusiones que extraemos de ellas. Por ejemplo, si una persona ha pasado por repetidas rupturas amorosas, puede desarrollar una narrativa interna que diga: "No soy digno de amor", o "Siempre fracasaré en las relaciones". Estas historias influyen en nuestras emociones, conductas y decisiones, reforzando una visión de nosotros mismos que puede no ser del todo cierta o saludable.

El impacto de una narrativa limitante

Cuando nuestra narrativa está dominada por pensamientos negativos o de victimización, es fácil sentirnos atrapados o impotentes. La psicología constructivista, que enfatiza que construimos nuestra realidad a través de nuestras interpretaciones y relatos, sugiere que lo que experimentamos es en gran medida el resultado de cómo organizamos esas experiencias en nuestra mente. Una narrativa limitante puede hacernos ver los desafíos como insuperables y a nosotros mismos como incapaces de superarlos.

Por ejemplo, después de una pérdida o fracaso, podríamos crear una historia en la que somos las víctimas perpetuas de circunstancias externas, reforzando la idea de que no tenemos control sobre nuestras vidas. Este tipo de guiones internos nos deja sin acceso a recursos internos, como la resiliencia y la creatividad, que podrían ayudarnos a salir adelante.

¿Qué implica reescribir tu historia?

Reescribir tu historia no significa negar lo que te ha sucedido o distorsionar la realidad. Más bien, se trata de observar los eventos desde una nueva perspectiva, reconocer tu papel en ellos y darte cuenta de que no eres una víctima pasiva de tu historia, sino el autor de tu vida. 

Imagina que tomas un evento difícil, como una ruptura amorosa, y en lugar de quedarte en la narrativa del fracaso, te preguntas: "¿Qué aprendí de esta experiencia? ¿Cómo me ayudó a crecer? ¿Qué decisiones diferentes puedo tomar en el futuro?" Este cambio en la narrativa personal abre la puerta a una mayor agencia y empoderamiento. Ahora eres alguien que ha superado un reto, no alguien que ha sido derrotado por él.

¿Cómo comenzar a cambiar tu narrativa?

  • Reconoce tu historia actual: El primer paso es identificar la narrativa predominante en tu vida. ¿Cómo hablas de ti mismo y de tu pasado? ¿Qué mensajes internos repites?
  • Cuestiona tu narrativa: Pregúntate si la historia que te cuentas es la única versión posible. ¿Qué otras interpretaciones podrías hacer? Aquí es donde el apoyo terapéutico puede ser valioso. La terapia narrativa, por ejemplo, ayuda a las personas a separar sus problemas de su identidad y a examinar sus relatos desde una nueva perspectiva.
  • Identifica puntos de inflexión: ¿Cuáles son los momentos clave en tu vida que moldearon tu narrativa actual? ¿Cómo podrías reescribir esos momentos dándoles un nuevo significado?
  • Crea una nueva narrativa: Reescribe tu historia enfocándote en tus fortalezas, aprendizajes y momentos de crecimiento. Esta nueva narrativa debe ser coherente con tu experiencia, pero debe resaltar aspectos que te permitan avanzar en lugar de quedarte estancado en el pasado.
  • Practica tu nueva narrativa: Cambiar una narrativa personal requiere tiempo y práctica. Cada vez que te enfrentes a un reto, intenta contar tu historia desde el lente de la resiliencia y el aprendizaje. 

La ciencia subyacente al cambio narrativo

La investigación ha demostrado que la reescritura de la narrativa personal puede tener efectos profundos en la salud mental. En estudios sobre depresión, ansiedad y estrés postraumático, se ha encontrado que las personas que logran cambiar sus relatos personales hacia una versión más positiva y constructiva tienden a mostrar mejoras significativas en su bienestar emocional. Esto se debe a que el cerebro humano es maleable y, al cambiar nuestras interpretaciones de los eventos, podemos literalmente reconfigurar nuestras redes neuronales.

Por ejemplo, Rogers et al. (2023) publicaron un conjunto de ocho estudios en los que demostraban que el sentido de la vida está vinculado a las historias que las personas cuentan sobre sus propias biografias. En estos estudio exploraban si una historia atemporal, el Viaje del Héroe, puede hacer que la vida de las personas sea más significativa. Esta narrativa universal aparece a lo largo de la historia y en diferentes culturas, sirviendo de base para mitos antiguos (como Beowulf) y libros o películas populares (como Harry Potter). Los ocho estudios revelaron que el Viaje del Héroe predice y puede aumentar la sensación de significado en la vida. Se encontró una relación positiva entre esta narrativa y el significado en la vida en participantes online y en adultos mayores de una muestra comunitaria. Además, los autores desarrollaron una intervención para "renarrar la historia" que ayuda a las personas a ver los eventos de su vida como un Viaje del Héroe y eso aumentó causalmente el sentido de la vida al invitar a las personas a reflexionar sobre elementos vitales importantes y conectarlos en una narrativa coherente y convincente. Esta intervención también aumentó la percepción de significado y mejoró la resiliencia ante los desafíos de la vida. Los resultados sugieren que las narrativas culturales duraderas, tales como la del Viaje del Héroe, no sólo reflejan vidas significativas, sino que pueden ayudar a crearlas.

El simple acto de cambiar el lenguaje con el que describimos nuestras experiencias puede tener un impacto poderoso. Palabras como "fracaso" pueden ser reemplazadas por "oportunidad de aprendizaje", y en lugar de verte como una víctima, puedes empezar a verte como alguien que ha superado adversidades y tiene el poder de continuar avanzando.

Conclusión

La narrativa personal es una herramienta poderosa que puede determinar cómo nos sentimos y cómo enfrentamos la vida. Reescribir tu historia no es una fórmula mágica, pero es un proceso liberador que te permite tomar control de cómo interpretas tu pasado y enfrentas tu presente. Al cambiar el relato, cambias tu vida.

La próxima vez que te enfrentes a una situación difícil, pregúntate: ¿Qué historia me estoy contando sobre esto? Y lo más importante: ¿Qué historia quiero contarme en el futuro?

Referencias

Rogers, B. A., Chicas, H., Kelly, J. M., Kubin, E., Christian, M. S., Kachanoff, F. J., Berger, J., Puryear, C., McAdams, D. P., & Gray, K. (2023). Seeing your life story as a Hero’s Journey increases meaning in life. Journal of Personality and Social Psychology, 125(4), 752–778. https://doi.org/10.1037/pspa0000341

miércoles, 2 de octubre de 2024

Técnicas de psicoterapia constructivista para mejorar tu autoestima

La autoestima y el autoconcepto son fundamentales para nuestro bienestar emocional. Una autoestima saludable nos permite enfrentar los desafíos de la vida con confianza y resiliencia. La psicoterapia constructivista ofrece un enfoque único para abordar problemas de autoestima, centrándose en cómo construimos y damos significado a nuestras experiencias. En esta entrada exploraremos algunas técnicas específicas de este enfoque terapéutico y proporcionaremos ejemplos prácticos de cómo pueden ayudarte a mejorar tu autoestima.

¿Qué es la psicoterapia constructivista?

La psicoterapia constructivista se basa en la idea de que cada individuo construye su propia realidad a través de sus experiencias, percepciones y creencias personales. No existe una realidad objetiva única; interpretamos el mundo a nuestra manera. Este enfoque terapéutico busca entender y modificar estas construcciones personales, especialmente aquellas que limitan nuestro crecimiento y bienestar.

Técnicas para mejorar la autoestima

1. Reestructuración Cognitiva Personalizada

Esta técnica, originaria de la terapia cognitiva, se centra en identificar y modificar las creencias negativas y limitantes que tenemos sobre nosotros mismos.

Pasos:

  • Identificar creencias limitantes: Trabajar con un terapeuta para descubrir pensamientos negativos recurrentes sobre uno mismo.
  • Cuestionar estas creencias: Evaluar la evidencia que apoya o refuta estas creencias.
  • Construir nuevas perspectivas: Reemplazar las creencias limitantes por otras más positivas y realistas.

Ejemplo:

María, una joven profesional, constantemente piensa: "No soy lo suficientemente buena en mi trabajo; siempre cometo errores". Con la ayuda de su terapeuta, identifica esta creencia limitante. Juntas revisan sus logros, tales como proyectos exitosos y elogios de sus colegas. Al reconocer esta evidencia positiva, María comienza a cuestionar la validez de su pensamiento negativo. Reemplaza su creencia limitante por una más equilibrada: "Como todos, puedo cometer errores, pero también tengo muchas habilidades y he alcanzado logros en mi trabajo".

2. Narrativa Terapéutica

La narrativa terapéutica implica reescribir tu historia personal para resaltar fortalezas y resiliencia en lugar de fracasos y debilidades.

Pasos:

  • Escribir tu historia: Narrar eventos significativos de tu vida, enfocándote en cómo te han afectado.
  • Reautoría: Revisar y reinterpretar estas historias, identificando aprendizajes y fortalezas.
  • Crear una nueva narrativa: Desarrollar una historia personal que enfatice el crecimiento y el valor propio.

Ejemplo:

Carlos siempre se ha visto a sí mismo como alguien que fracasa en las relaciones personales. Al escribir su historia, se da cuenta de que ha aprendido valiosas lecciones de cada experiencia. En lugar de verse como un fracasado, reescribe su narrativa para enfocarse en su crecimiento: "He enfrentado desafíos en mis relaciones, pero cada una me ha enseñado más sobre lo que busco y cómo puedo ser un mejor compañero".

3. Exploración de Metáforas Personales

Las metáforas que utilizamos para describirnos pueden revelar mucho sobre nuestro autoconcepto y autoestima.

Pasos:

  • Identificar metáforas: Reconocer las imágenes o frases que utilizas para describirte (por ejemplo, "soy un fracaso", "me siento como una carga").
  • Analizar su significado: Explorar lo que estas metáforas dicen sobre tus creencias internas.
  • Modificar las metáforas: Crear nuevas metáforas que reflejen una autoimagen más positiva.

Ejemplo:

Ana suele decir: "Soy como una sombra, nadie me nota". Al explorar esta metáfora con su terapeuta, se da cuenta de que se siente invisible e insignificante. Trabajan juntos para encontrar una nueva metáfora que refleje su deseo de ser más visible y valorada. Ana elige "soy una luz que empieza a brillar", lo que le ayuda a cambiar su perspectiva y comportamiento hacia uno más positivo y proactivo.

4. Técnicas de Diálogo Interno

Esta técnica aborda las múltiples voces o partes de nuestro yo interno, fomentando un diálogo entre ellas.

Pasos:

  • Identificar voces internas: Reconocer las diferentes partes de uno mismo (el crítico interno, el niño herido, el adulto responsable).
  • Fomentar el diálogo interno: Facilitar conversaciones entre estas partes para entender sus preocupaciones y necesidades.
  • Integración y armonía: Trabajar hacia una relación más equilibrada y compasiva entre las diferentes voces internas.

Ejemplo:

Javier se siente constantemente dividido entre su deseo de descansar y su necesidad de ser productivo. Identifica dos voces internas: una que le dice "debes trabajar más duro" y otra que susurra "necesitas tiempo para ti mismo". A través del diálogo interno, Javier permite que ambas voces expresen sus preocupaciones. Reconoce que el deseo de descansar es válido y que cuidar de sí mismo le permitirá ser más efectivo en su trabajo. Al integrar estas voces, encuentra un equilibrio saludable entre el trabajo y el descanso.

5. Experimentación de Constructos Personales

Basada en la Teoría de los Constructos Personales de George Kelly, esta técnica explora las dimensiones con las que interpretamos el mundo y a nosotros mismos.

Pasos:

  • Identificar constructos: Reconocer las polaridades que utilizas para evaluar experiencias (por ejemplo, éxito-fracaso, aceptado-rechazado).
  • Probar nuevos constructos: Experimentar con diferentes formas de interpretar situaciones y relaciones.
  • Ampliar la visión personal: Desarrollar una comprensión más flexible y amplia de uno mismo y de los demás.

Ejemplo:

Lucía tiende a ver las interacciones sociales en términos de "me quieren" o "me odian". Esta visión polarizada le causa ansiedad en eventos sociales. Su terapeuta le ayuda a identificar este constructo y le sugiere que explore una escala más amplia, considerando que las personas pueden tener sentimientos neutrales o variados. Al hacerlo, Lucía reduce su ansiedad y comienza a disfrutar más de las interacciones sociales, entendiendo que no todo es blanco o negro.

Beneficios de estas Técnicas

  • Autoconocimiento Profundo: Al explorar tus construcciones y narrativas personales, obtienes una comprensión más profunda de tus patrones de pensamiento y comportamiento.
  • Flexibilidad Cognitiva: Aprendes a interpretar situaciones desde múltiples perspectivas, lo que reduce el pensamiento rígido y negativo.
  • Empoderamiento Personal: Al reconstruir tus creencias y narrativas, te sientes más en control de tu vida y emociones.
  • Mejora de Relaciones: Una autoestima saludable facilita relaciones más positivas y satisfactorias con los demás.

Nota Mental:

La psicoterapia constructivista ofrece herramientas poderosas para mejorar la autoestima al centrarse en cómo interpretamos y damos significado a nuestras experiencias. Al aplicar estas técnicas, puedes reconfigurar tus creencias y narrativas para reflejar una imagen más positiva y realista de ti mismo.

Recuerda: Eres el autor de tu propia historia y tienes el poder de reescribirla para destacar tu verdadero valor y potencial. Si sientes que las creencias negativas sobre ti mismo están afectando tu vida, considera buscar el apoyo de un profesional de la salud mental especializado en psicoterapia.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Tu mente da sentido a tu realidad: Cómo lo que piensas moldea tu vida

La frase "tu mente crea tu realidad" es más que una afirmación popular o de autoayuda. Se apoya en fundamentos psicológicos (y neurobiológicos) sólidos que explican cómo nuestras creencias, pensamientos y percepciones afectan no sólo a nuestra experiencia emocional, sino también a nuestra salud física, nuestras relaciones y el éxito en nuestras metas. Desde el enfoque constructivista en psicoterapia, se entiende que no percibimos la realidad tal como es, sino tal como somos nosotros: un conjunto de filtros mentales que hemos construido a lo largo de la vida y que determinan cómo interpretamos y respondemos al mundo.

¿Cómo los pensamientos "crean" nuestra realidad?

La mente humana funciona como un procesador activo que da sentido al mundo a través de la interpretación constante de lo que nos rodea. Según el constructivismo, cada individuo es un constructor de significados que organiza y reinterpreta la realidad basándose en sus experiencias, creencias y emociones previas. Así, dos personas pueden vivir la misma situación pero experimentarla de manera totalmente diferente debido a sus marcos mentales únicos.

El psicólogo George Kelly, uno de los pioneros del constructivismo, afirmó que las personas crean "construcciones personales", que son como mapas mentales que utilizamos para navegar por la vida. Estos mapas no son siempre precisos ni estables, y pueden ser borrosos o confusos, lo que afecta a nuestras decisiones y emociones. De ahí la importancia de entender que estos constructos pueden ser modificados a través de la terapia y la reflexión consciente, lo que ofrece nuevas formas de percibir el mundo y, por ende, vivirlo de manera más plena.

El poder de las creencias y percepciones

Multitud de estudios han demostrado cómo los pensamientos y las creencias influyen directamente en nuestra salud física y mental. Por ejemplo, una investigación de Crum y Langer (2007) mostró que los trabajadores de limpieza que fueron informados de que su trabajo cumplía con los requisitos de actividad física recomendada experimentaron mejoras significativas en su salud física, a pesar de que no cambiaron su rutina diaria. Este estudio ilustra cómo nuestra percepción y creencias pueden moldear incluso la realidad física.

Además, en el campo de la psicología positiva, se ha encontrado que las personas con una actitud optimista tienden a tener una mayor resiliencia ante el estrés y menos probabilidad de desarrollar problemas de salud mental (Seligman, 2011). Un enfoque optimista no trata de negar la realidad, sino de interpretarla de una manera que nos permita encontrar soluciones y mantener la esperanza frente a los desafíos.

Cómo los pensamientos moldean tu realidad

1. Tus pensamientos generan emociones  

Lo que piensas desencadena cómo te sientes. La teoría cognitiva de Aaron Beck, uno de los pilares de la terapia cognitiva conductual (TCC), postula que los pensamientos automáticos, especialmente los negativos, son la raíz de muchos trastornos emocionales, como la depresión y la ansiedad. Aprender a identificar y modificar estos pensamientos distorsionados puede mejorar significativamente el bienestar emocional (Beck, 2011).

2. Las creencias son profecías autocumplidas  

El concepto de profecía autocumplida, introducido por el sociólogo Robert Merton (1948), sostiene que cuando creemos que algo sucederá, nuestra conducta y expectativas contribuyen a que efectivamente suceda. Si crees que fracasarás, es probable que actúes de forma que tu fracaso sea inevitable. En cambio, las creencias positivas pueden crear un marco en el que el éxito sea más alcanzable.

3. Tu percepción del mundo refleja tu mundo interior  

Desde el punto de vista constructivista, las percepciones que tenemos del mundo exterior son filtrados por nuestros estados internos. Esto se refleja en investigaciones sobre la influencia de la mentalidad en la interpretación de los eventos externos. Por ejemplo, hay estudios que han demostrado que las personas con una mentalidad de "crecimiento" tienden a interpretar los fracasos como oportunidades para aprender, mientras que aquellos con una mentalidad "fija" ven el fracaso como una prueba de su falta de habilidades (Dweck, 2006).

4. La narrativa que construyes sobre ti mismo influye en tus acciones  

Las historias que nos contamos sobre quiénes somos y lo que somos capaces de lograr tienen un impacto significativo en nuestras decisiones. La terapia narrativa, que se basa en la reescritura de la historia personal, ha mostrado ser efectiva en ayudar a las personas a reconstruir su identidad de manera más positiva y habilitante, particularmente en casos de trauma y dificultades emocionales (White & Epston, 1990).

Nota Mental:

- Hazte consciente de tus pensamientos  

A menudo, nuestras creencias y pensamientos operan de manera automática. Hacer un esfuerzo consciente para observar tus pensamientos, especialmente aquellos negativos o limitantes, es el primer paso hacia el cambio.

- Cambia el enfoque (sobre todo si no puedes cambiar la realidad)  

Si te descubres atrapado en una espiral de pensamientos negativos, intenta ver la situación desde una perspectiva diferente. Pregúntate: "¿Qué otra interpretación puedo darle a esto?" o "¿Qué aspectos positivos puedo encontrar en esta experiencia?".

- Cuestiona tus creencias limitantes  

Muchas de las creencias que sostenemos sobre nosotros mismos o el mundo pueden no ser ciertas o pueden haber sido útiles en algún momento, pero ya no lo son. Cuestionar estas creencias te permitirá abrirte a nuevas posibilidades y a formas más adaptativas de pensar.

- Reescribe tu narrativa interna  

Si te repites constantemente pensamientos como "No soy lo suficientemente bueno", intenta cambiar esa narrativa por algo más constructivo, como "Estoy aprendiendo y mejorando cada día". Las palabras que usas para describirte a ti mismo tienen un impacto profundo en tu autoestima y motivación.

- Practica la gratitud  

Enfocar tu mente en lo que va bien, en lugar de lo que va mal, puede tener un impacto radical en tu bienestar emocional. Numerosos estudios han demostrado que la práctica diaria de la gratitud mejora la salud mental y física (p.e., Emmons & McCullough, 2003).

Conclusión

La realidad no es un fenómeno completamente objetivo e inmutable. Tu percepción de la realidad está moldeada por tus pensamientos, creencias y emociones, y aunque no siempre puedas cambiar las circunstancias externas, sí puedes cambiar cómo las interpretas. Esta capacidad de modificar tu marco mental es una herramienta poderosa que puede transformar tu vida de manera significativa. Cambiar la forma en que piensas puede llevarte a sentirte mejor emocionalmente, a tomar mejores decisiones y a crear una realidad que sea más alineada con tus deseos y necesidades.

Referencias:

Beck, A. T. (2011). Cognitive Therapy of Depression. Guilford Press.

Crum, A. J., & Langer, E. J. (2007). Mind-set matters: Exercise and the placebo effect. Psychological Science, 18(2), 165-171.

Dweck, C. S. (2006). Mindset: The New Psychology of Success. Random House.

Emmons, R. A., & McCullough, M. E. (2003). Counting blessings versus burdens: An experimental investigation of gratitude and subjective well-being in daily life. Journal of Personality and Social Psychology, 84(2), 377-389.

Merton, R. K. (1948). The self-fulfilling prophecy. Antioch Review, 8(2), 193-210.

Seligman, M. E. P. (2011). Flourish: A Visionary New Understanding of Happiness and Well-being. Simon and Schuster.

White, M., & Epston, D. (1990). Narrative Means to Therapeutic Ends. Norton & Company.

domingo, 15 de noviembre de 2020

La mayoría de los trastornos mentales no son enfermedades mentales. Entrada invitada. Por Gregg Henriques.

Estamos siendo testigos de como el sufrimiento surge de patrones desadaptativos en una sociedad con problemas.

Aunque algunos trastornos mentales sean también enfermedades mentales, muchos no lo son. Para entender lo que quiero decir podemos empezar con un buen ejemplo de un trastorno mental que también es una enfermedad mental. Una enfermedad se puede concebir como una “avería biológica” que resulta en daño. Dicho esto, las enfermedades mentales son condiciones que involucran procesos mentales deteriorados que pueden entenderse en términos de averías neurobiológicas nocivas. La enfermedad de Alzheimer es un buen ejemplo obvio. El funcionamiento neurobiológico del sistema de memoria y otros procesos neurocognitivos se descompone de una manera que deteriora los patrones de comportamiento mental de la persona. Sin embargo, los trastornos mentales más comunes que se tratan en psicoterapia no son enfermedades mentales.

¿Por qué nuestra sociedad piensa en tantos problemas mentales como si fuesen un "desequilibrio químico" que necesita ser tratado por profesionales, a menudo con medicamentos? Porque la ciencia natural, empírica, moderna y tradicional, ha tendido a ser reduccionista por lo que respecta a sus mecanismos y aún no ha desarrollado un buen modelo consensuado de los procesos mentales humanos. Como consecuencia la salud se suele enmarcar demasiado rígidamente en términos de medicina biológica, los campos médicos se basan en el conocimiento tradicional y hemos institucionalizado la idea de que la salud la tratan los médicos y que las enfermedades "reales" se deben a disfunciones biológicas.

La gran mayoría de los trastornos mentales son "afecciones neuróticas" que no pueden reducirse a mecanismos biológicos averiados. Mas bien las causan arraigados patrones desadaptativos de pensamiento, emoción, acción y relación que están asociados con el sufrimiento y la falta de realización.

Debido a que la sociedad moderna está bastante enferma, no es de extrañar que estemos presenciando una enorme crisis de salud mental. Es casi seguro que no se trata de una epidemia de cerebros averiados. Más bien estamos siendo testigos de como un gran número de personas no tienen idea de cómo lidiar con las emociones negativas ni de cómo es la satisfacción auténtica, un estrés masivo al tratar de alcanzar la visión consumista del éxito que constantemente se nos vende, un entorno informativo caótico, relaciones confusas y tensas entre identidades polarizadas y una sociedad que emplea un “modelo de píldora-enfermedad” de la salud mental que se deriva del hecho de que el conocimiento tradicional nunca ha llegado a desarrollar una buena resolución para el problema mente-cuerpo.

Sin duda, el modelo básico de salud mental humana es bastante claro. El bienestar psicosocial se logra cuando los seres humanos (a) se sienten conocidos y valorados por otras personas importantes para ellos; (b) se desarrollan y crecen en un entorno seguro que sepa cómo ser un refugio seguro que a la vez fomenta la exploración y el desafío; (c) tienen identidades claras y una buenas conexión entre la cabeza y el corazón; (d) son capaces de aprender y adaptarse con significado y propósito; y (e) se sienten conectados a una sociedad sana que tiene una relación también sana con el mundo natural.

La sociedad moderna no consigue demasiado bien este alineamiento. Está atomizada, por lo que es probable que sus individuos no formen parte de una comunidad saludable (de ahí la epidemia de soledad). Está anclada en las relaciones capital-trabajo que hacen que gran parte del intercambio humano se mercantilice e instrumentalice de modo que la influencia social y el control del refuerzo externo (es decir, el dinero) sea la norma, en lugar de serlo la conexión auténtica que engendra el sentido de que las personas son conocidas y valoradas. Sus sistemas de conocimiento están fragmentados y, debido a la Brecha de la Ilustración, son demasiado reduccionistas y mecanicistas.

Como consecuencia literalmente no sabemos cómo hablar sobre el alma humana y todavía tenemos que construir una filosofía/religión efectiva para el siglo XXI que permita el desarrollo de una orientación hacia la sabiduría que sea consistente con el conocimiento tradicional. Hemos perdido el contacto con la sabiduría y las virtudes que cultiva, y en su lugar tratamos de envolver en una burbuja de falsa seguridad a nuestros hijos, lo que sólo sirve para hacerlos más vulnerables. La conclusión es que nos enfrentamos a una crisis de salud mental porque la sociedad moderna está rota en términos de su capacidad para ayudar al alma humana a encontrar sustento y orientarse hacia el bien.

Visto así no es de extrañar que tanta gente esté sufriendo y atrapada en patrones desadaptativos. Sin duda la solución a esta triste situación no se halla en la terapia para todos. Más bien debemos unirnos; con nosotros mismos, con las personas importantes para nosotros, con nuestras comunidades, con nuestras naciones y con la Madre Tierra para comenzar el proceso de encontrar formas de ser que nos permitan cultivar colectivamente la energía de la sabiduría para los sistemas en todos los niveles de análisis en las décadas venideras.

El Dr. Gregg Henriques es profesor asociado de psicología en la James Madison University (JMU) y director del Programa de Doctorado Integrado Combinado en Psicología Clínica y Escolar de la JMU. Imparte docencia sobre psicoterapia unificada, personalidad y evaluación de la personalidad y psicopatología. Sus principales áreas de interés son la unificación teórica de la psicología y la promoción de una psicoterapia unificada.